José Martí

Por William Luna Castro

Hoy es uno de esos días que debe hacer temblar a cualquier cubano que se precie de serlo, pues conmemoramos el 121 aniversario de la caída en combate del hombre más grande que ha dado esta tierra, paridora por demás de mil gigantes. José Martí, hoy más que nunca, tiene que estar presente en el cuerpo y el alma de la nación cubana, sin dueño que lo maltrate, sin estrecheces que lo limiten, sin deslealtades impostadas que lo cercenen; sin palabrerías bonitas que lo conviertan más en mármol que en idea fructífera.

Hoy es un día de memoria, no de olvido, de aperturas, no de claudicaciones, de hidalgos que caminan erguidos, no de tramposos que se escudan en los paradigmas para aderezar sus pretensiones, de creatividad para hacer victorias de todas las vidas comunes y no de banderas tristes; hoy es un día para levantarnos, empujados por hombres como Martí, para hacer obra legítima y no para arremolinarnos tras las fachadas del mito, lo que no sirve más que como escudo a la mediocridad.

A hombres como Martí, tristemente todavía en el olimpo del olvido de algunos cubanos y cubanas, no se les recuerda un día, sino que se les vive todos los días, se les siente, se les convida a pasar a la casa, a las aulas, a dondequiera, como aquel que nunca se cansó cuando otros lo hacían, que nunca desvió su ruta cuando otros, agriados de tanta pesadumbre ajena, preferían modos más agradables, que nunca dejó de pensar que era posible un mejor presente, cuando otros se rindieron o se corrompieron de muchas maneras.

Hoy no debemos invocar a Martí por conveniencia y menos por formalidad, sino porque el único Apóstol de Cuba nos puede enseñar en la práctica mil cosas que no sabemos, o no entendemos y mostrar muchos caminos que todavía ni nos damos cuenta de que existen. Los universitarios no necesitamos el Martí que desfiguran con discursos apologéticos, el que corroen con la fraseología oportunista; necesitamos el Martí que se parezca a él, ese Martí que puede contribuir a que seamos mejores personas, más libres, más equilibradas, más felices y también que puede ayudar a los cubanos a alcanzar una patria nueva para el bien de todos los que saben amarla.

Hoy deberíamos felicitarnos por la dicha de tener a Martí con nosotros, por lo que no es un día para llantos, aunque hayan flores en actos solemnes, es día para que todos los que no conozcan al verdadero Martí sientan vergüenza profunda por ello.

Miércoles 18 de Mayo de 2016, 11:09 am.

Williamluncast/William Luncast/William Luna Castro/Guillermo Luna Castro/Paripé/Unión de historiadores de Cuba –Unhic-/Universidad José Martí de Sancti Spíritus –Uniss-

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