Sin contrapuntear con quien quita y pone

Por Williamluncast; viernes 9 de junio de 2017; 3:30 pm

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El artículo “Contrapunteo cabaiguanense entre lo estatal y lo particular” del filósofo José González Curiel[1] se publicó primero, se retiró por deferencia hacia el que no quería que se escribiera de la realidad cubana después y nuevamente se restituyó por alguien más sabio o habilidoso, que probablemente sea lo mismo en determinadas circunstancias.

Lo cierto es que se me adelantó él con la publicación de imágenes –vea mí trabajo penúltimo y me dará la razón- que dicen mucho más que las inteligentes reflexiones realizadas por el autor, no tanto por lo que se dice, -el tema ha sido abordado de una manera u otra incontables ocasiones en disímiles medios de comunicación- sino porque lo refleja en una página oficial de una institución educativa cubana, donde más debería refrendarse el derecho a construir un pensamiento propio, analítico, fundamentado y profundamente comprometido. Las vueltas que dio el texto son evidencia de ello.

Antier, saliendo del Hospital Provincial de Sancti Spíritus, con mi señora madre de 84 años, tenía necesidad de acceder a un bicitaxi, aunque fuera solo para desandar cuatrocientos metros, y al primero que le pregunté cuánto costaba el viaje me respondió sin inmutarse, como Marlon Brandon en El Padrino, que solo treinta pesos, a lo que contesté que él será el futuro casi inmediato, pero todavía hoy lo será otro, pues yo sabía que el precio, exorbitante sí, y pérfido también, pero ajustado por las mafias de las calles en sus cárteles monopólicos, era de veinte pesos y pude llevar a mí mamá hasta la casa por ese precio.

El “taxista” me preguntó, en el camino, qué había querido decir yo, a lo que le contesté que los precios del sector privado son la mayoría de las veces exagerados, sin fundamentación alguna y que no dependen en nada de la ley de la oferta y la demanda –esa afirmación que prevalece es una barbaridad económica-, sino que dependen de impulsos naturales y a una posición clara que ha existido en toda la historia de la humanidad cuando de imponer precios arbitrarios se ha tratado; pero que en medio de esa situación, lo que había tratado de hacer el tipo aquel era de romper, siempre al alza, los precios “arreglados”, y que, aun cuando no lo haya logrado conmigo, lo seguirá intentando, pues de eso trata su accionar y el de todos los demás que brindan sus servicios: dominar el mercado y los precios y sacarle a los demás todo el dinero que pueda.

El hombre, explicaba yo, no estaba haciendo más de lo que harán todos, absolutamente todos los que manejan negocios privados en Cuba, tratar de elevar los precios hasta cualquier nivel posible y cuando logre establecer el mismo, el precio se asume por las demás en el sector de que se trate. Yo le dije también una metáfora, aclaraba al taxista, pues mientras la mayoría en Cuba no tiene ni la menor idea de cómo defender el socialismo, muchísimos atacan el proceso histórico cubano desde la incultura más acendrada, sin saber que el capitalismo que se va a imponer en este país, no es el de Estados Unidos, ni el de Europa Occidental, sino el peor de todos y tiene su relevancia exactamente en ese sector privado que, surgido de las culpas impostadas de un sistema que no se ha podido hacer correctamente, surge para imponer su ley del más fuerte, como lo quiso hacer ese hombre. Esperen y verán.

Recordaba mi anécdota cuando leía lo que escribió el profesor José, quien tiene el mérito de tocar algunas llaguitas, solo por la epidermis sí, pero el inmenso valor agregado de denunciar que esas pequeñas fístulas están bien enrojecidas y hasta sangrantes; en medio de una lucha entre conservadores y liberales revolucionarios; los primeros atados a las cuerdas mismas de otra época imposible de olvidar y de hacer reotrnar y los otros, visionarios de siempre, tratando de encausar el proceso por los caminos más fructíferos y libres.

Expreso, sin embargo, algunas ideas que de algún modo no se avienen con su forma de pensar, como por ejemplo, él aboga implícitamente por “mercados de aprovisionamientos que respalden los suministros de la creciente actividad no estatal”, cuando esa es otra de las barbaridades que se están imponiendo para “remendar” la estructura económica cubana, así como también critica la “inexistencia de precios mayoristas ventajosos para este sector”, cuando yo lo veo de manera muy diferente, porque creo que el problema de fondo está en el propio modelo económico, que no puede sustentarse, como hasta ahora mismo, por la existencia de decenas de sub modelos diversos y contrapuestos, cuando de lo que se trata es de hacer prevalecer una sola estructura y política económica, general, indivisible, sistémica y que no aúpe a ningún subsistema privilegiado e individual.

En otro orden de cosas, hay aspectos del artículo –que me gustó mucho, lo reafirmo, en su concepción general y sus puntales que le dan fuerza- que parecen un tanto fantasiosos, quizás por los propios anhelos que no es de él solamente, sino de millones de personas, que no es otro que el corregimiento de los grandes desbalances socioeconómicos en Cuba que permitan acrecentar la satisfacción de las múltiples necesidades de todos.

Me refiero en específico a dos consideraciones especiales –porque las veo así, -, siendo la primera la solicitud suya referida a que los mecanismos de implementación de los lineamientos económicos sean dinámicos y clarividentes. En realidad, profe, eso es muy poco posible, porque todo ello está en manos de cientos de miles de personas, todas tratando de hacer lo mejor posible para ellas mismas, sin ánimo y entrenamiento para obrar por ellos y sin la capacidad decisora para hacerlo.

La segunda es más triste –e infiero que le salió del alma, cual lava caliente acumulada en muchos años que solo por un copo de la montaña se expulsa cuando ya no hay más posibilidades de retención dentro- y es la que afirma que “es por ello que las brechas que se han profundizado en la sociedad cubana actual en niveles de ingresos y calidad de vida tienen que ser corregidas de inmediato para que el socialismo no se quede solo como fundamento de la macroeconomía”, porque eso es tan imposible ahora mismo como que yo quiera jugar en el Barcelona de Messi o el Madrid de Cristiano. No hay la más mínima posibilidad, ni en el sueño más kafkiano, de que esa anomalía se resuelva, y lo que dicta la historia reciente es que las políticas que se han están diseñado lo que van a provocar es cada vez un mayor abismo entre los niveles de ingreso y vida del pueblo cubano.

Disfruté mucho leyendo al filósofo –y en este caso no es ironía, pues en realidad lo es, y de los buenos y acreditados por la Universidad de La Habana- sobre las consignas, las carpas rojas agropecuarias sin productos agropecuarios y la propia dicotomía de un proceso que pasa delante de todos los cubanos sin que los deje en estado de inacción o  desapercibidos, con la ventaja que no tengo que contrapuntear con quien quita y pone los artículos para que se puedan publicar.

Williamluncast/William Luncast/William Luna Castro/Guillermo Luna Castro/Paripé/Unión de historiadores de Cuba –Unhic-/Universidad José Martí de Sancti Spíritus –Uniss-

 

[1] (ver en: http://intranet.uniss.edu.cu/2017/06/contrapunteo-cabaiguanense-entre-lo-estatal-y-lo-particular/)

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