Con el Apóstol no se “juega” así

Por: williamluncast

El 18 de mayo pasado fui invitado a un acto oficial para conmemorar un aniversario más de la caída en combate del Apóstol de Cuba y hubiera preferido no ir, no solo por la chocante forma en que se presentó el discurso final –siempre se ha asumido que los cierres de los actos son cumbres de los mismos- sino, sobre todo, por los errores bárbaros cometidos por el infortunado diletante, carente de toda  humildad y profesionalidad.

El tipo de marras dijo, en solo cinco minutos que duró su discurso, tantas barbaridades seguidas, que demostró fehacientemente –aparte de que no sabe leer, comunicar ni enfrentarse a un mínimo auditorio- que es tan prepotente como para no permitir que alguien le revisara elementalmente su texto, comprobara la escritura exacta de las frases y constatara el sentido general de su diatriba –porque lo que no suma, reta- y que está tan carente completamente de sentido común, como para no entender que si viene a “bailar en casa del trompo”, por lo menos debía hacerlo decentemente.

Afirmó este graduado de historia hace algunos años –según me dijeron después, para más vergüenza- con respecto a Martí que “el hombre que nos enseñó que la unidad es la fuerza indisoluble para ganar las batallas más fuertes y hermosas”, sin que yo pueda entender a qué diablos se refiere con esos adjetivos y sin poder ubicar en nuestra historia ese tipo de batallas.

Pero lo peor vendría a continuación, al afirmar que el héroe “nos legó la hermosa sentencia <la muerte no es verdad si no se cumplido bien la obra de la vida>”, cambiando doblemente el sentido de la idea, una cuando obvia el verbo haber conjugado, es decir, la palabra “ha” y a seguidas –y allí sí erró magistralmente- vira la frase y en vez de decir la metáfora mediante la cual Martí apostilló que cuando uno cumple bien con la vida, la muerte deja de tener el sentido maléfico que se le atribuye; expresa todo lo contrario, es decir, que si lo has hecho todo mal, entonces la muerte cobra sentido. [1]

Después, imagino que para hacer entender de que hizo la tarea de matemática, afirma contundentemente que “fueron solo 39 días los que Martí pasó en Cuba hasta su muerte desde el 11 de abril hasta el 19 de mayo”, lo que es un error, que si no hubiera otros mayores se soslayaría; lo que no se hace tampoco porque las cifras súper exactas se escriben solo para resaltar algo con una intención clara, -nunca para demostrar que se conoce matemática-, por lo que la exactitud siempre tiene que ser real, porque si no es ridícula.

Más adelante plateó que todo el trayecto ejecutado por Martí se “constituyó el apero de su vida”, tal vez pensando en que debería utilizar una palabrita “cientificista o metafórica” pero en todos estos casos lo esencial es que una acepción válida pueda asumirse desde lo que se quiere decir realmente o la acepción más correcta, porque si no, las  palabritas bonitas no valen la pena.

Siguiendo esta retahíla de infortunios dicta un párrafo cuyo demérito esencial –y más grande de todo el texto, por demás- es el referido a fundamentar la idea del suicidio de Martí, darle basa a la supuesta premonición de su muerte; cuando de lo que se trataba era de cumplir el papel histórico que él se había impuesto, sin desconocer, sino alertar, los inminentes peligros que correría estando en el campo de batalla.

De ese modo afirma que “fue consecuente, hasta su último suspiro, con esa premonición de la muerte que relata en carta a su amigo mexicano Manuel Mercado, la inconclusa, la última, la del 18-5-1895. En esa misiva, de alta política continental, relata (…) la convicción de estar a punto de dar su vida para evitar con ella que los Estados Unidos caigan con esa fuerza sobre las tierras de América”.

Todo ello es solo una barrabasada: esa carta no fue la última que Martí escribió –sí la nota que le deja a Gómez- , “la alta política continental” es una grandilocuencia pueril y en ese texto jamás el escritor muestra la convicción de su muerte, menos determina que ello es condición para que Estados Unidos no invada a la América del sur o el Caribe.

Martí alerta de la alta probabilidad de su muerte, dadas las condiciones en que se encuentra en esos momentos, la misma que tienen todos los combatientes que luchan entonces, pero está caro que el no tienen ningún plan de morir en esos días, sino otros muy distintos, vivir para organizar la guerra y la república en armas bajo sus propios democráticos preceptos.

Por otro lado, su apreciación con respeto a la naciente potencia del norte, la viene planteando desde hacía algunos años, y en la carta es una idea que, aún expresada a continuación de la anterior, es independiente, y se refiere a que todos sus últimos años ha estado preparándose para esta guerra, para ganarla y con ello garantizar una frontera natural contra las ambiciones de Estados Unidos; por lo que en modo alguno unifica las dos ideas.

Así, en esa carta[2] por un lado admite que ya está en el lugar y haciendo la guerra preparada por él que puede provocarle la muerte física en un momento determinado –pero que está listo para afrontar tal hecho- y por otro lado afirma que precisamente la magnitud de esa guerra, por la cual está más que dispuesto a morir, está en el hecho de que puede impedir la expansión norteamericana. Decir otra cosa es minimizar o tergiversar los hechos históricos de manera pueril.

Quizás para darse más relevancia, y demostrar que sí sabe algo de José Martí, afirma contundentemente que “aquel 19-5-1895 una bala española segó la vida del hombre que nos alertó que el vecino del norte nos estaba ensañando”, cuando nunca fue una sola bala la que mató al Apóstol, sino dos que del mismo modo y tiempo pudieron causar su caída, y jamás él dijo que Estados Unidos estuviera  enfureciendo, encarnizando o cualquier otro símil que pudiera equipararse al término “ensañar”.

Para apostillar el final, y hacer un cierre “magistral”, el autor de esta pieza oratoria nos trata de engañar o manipular, que es lo que se hace cuando alguien une dos frases y las lee de manera literal como una sola, cuando afirmó que  “Martí nos enseñó y legó “la juventud ha de ir a los que nacen, a crear, es la edad de crecimiento y del desarrollo, de la actividad y la viveza, de la imaginación y del ímpetu”.

No se pueden unir dos frases de manera arbitraria si se dice como una sola, -eso es muy chocante- menos aún cometiendo el error de cambiarla, porque Martí lo que exige es que “la juventud ha de ir a lo que nace”, refiriéndose a los hechos fundadores, no a las personas que nacen.[3][4]

El final, aunque no se refiere a José Martí, es más de lo mismo, la utilización melifluo y grandilocuente de su fraseología y legado, para un discurso político mediocre. Si de verdad que se haga un buen homenaje al Apóstol cubano, lo esencial es que no se hagan cosas tan pedestres y menores como este discurso.

19-05-2018 9.36 pm

Williamluncast/William Luncast/William Luna Castro/Guillermo Luna Castro/Paripé/Unión de historiadores de Cuba –Unhic-/Universidad José Martí de Sancti Spíritus –Uniss-

 

 

[1] La frase real de Martí es “La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida; truécase en polvo el cráneo pensador; pero viven perpetuamente y fructifican los pensamientos que en él se elaboraron. (“Pilar Belaval”. El Federalista. Edición literaria. México, marzo 5 de 1876. OC. 6:420.)

 

[2] Martí, José. (18-5-1895). Carta a Manuel Mercado. OC t. 20, p. 161

[3] La juventud ha de ir a lo que nace, a crear, a levantar, a los pueblos vírgenes, y no estarse pegada a las faldas de la ciudad como niñotes que no quieren dejarle a la madre el seno. (“En los Estados Unidos”. La Nación. Buenos Aires, agosto 16 de 1889. Nueva York, julio 6 de 1889. OC. 12:263)

 

[4] La juventud es la edad del crecimiento y del desarrollo, de la actividad y la viveza, de la imaginación y el ímpetu. Cuando no se ha cuidado del corazón y la mente en los años jóvenes, bien se puede temer que la ancianidad sea desolada y triste.(“Músicos, poetas y pintores”. La Edad de Oro. No. 2. Nueva York, agosto de 1889. OC. 18:390.)

 

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s