Rafael Daniel

Por William Luncast

Lo veía en los pasillos de la Filial José Martí de la universidad de Las Villas, radicada en el mismo lugar donde se habían entretejido tantas leyendas, muchas indemostrables por corresponder al período en que las monjas dominaban el recinto y otras más frescas para mí, por los cuentos que escuchaba a una generación de estudiantes que habían cursado allí la primera parte del bachillerato.

Siempre fue ese edificio paradigmático para mí, con ese halo de misterio que ya a mediados de los 80 del siglo pasado tal vez nos estaba abandonando, pero que con Rafael Daniel alcanzaba esa mixtura que quizás antaño tuvo y que de alguna manera subconsciente yo quería ser premiado con ella, pues era uno de esos personajes que uno identificaba de inmediato y que en el transcurso de los más de 30 años siguientes ha sido recordado de ese período, andando él entre todos los pasillos, en tanto estudiaba creo la especialidad de periodismo.

De aquella época a ésta adicionó solo las lógicas marcas de la vida, psicológicas y físicas, desconociendo las primeras porque nunca hurgamos en esas aquiescencias y las segundas no las notaba mucho, porque siendo él un hippie de toda la vida y andando y desandando con el mismo vestuario, porte e hidalguía; nunca me importó ver las diferencias o tal vez me escudaba en ese principio para no ver las mías.

En pantalón jeen, su bolso colgado del brazo, espejuelos, la chaqueta y la gorra y su andar con giros con una cierta inclinación del cuerpo flaco, en tanto caminaba y hablaba y tal vez observaba una chica bonita; se hacía ver en esos años en que la rectificación de errores con su aderezo de perestroika era el pan de cada día, previo al período especial.

Lo veía desenfadado, con un estilo bohemio traído quizás de otros lares, o de la propia relación con otros colegas de Cuba y el mundo y con mucha hambre de ser y hacer desde la televisión local que en esos momentos no tenía absolutamente ningún arraigo o en sus trabajos para los canales nacionales de los cuales era, en esta provincia de Sancti Spíritus, el indiscutible decano y oficial de las noticias y reportajes sobresalientes.

Era en esos escenarios donde lo veía, correcto en la proyección de la forma, tratando que los contenidos no fueran empaque de nada, sino obra original y muchas veces intentando romper con los valladares de la autocensura y la mediocridad, queriendo siempre hacer su trabajo con mucha dignidad y profesionalidad.

En los últimos años pude acercarme a él mucho más, los dos pertenecientes a la Unión de Historiadores de Cuba en la universidad de Sancti Spíritus José Martí, así que en varios momentos intercambiamos criterios sobre diversos tópicos de la historia de este país y específicamente de la tierra del Yayabo y, sobre todo, del modo en que debería investigarse y hacerse valer la verdad de los hechos, acontecimientos y personalidades de las mismas.

Su capacidad de análisis y especialmente su defensa de la prueba documental y el pensamiento lógico en la historiográficos llamaban mucho la atención, tanto en escenarios públicos  -los congresos provinciales de los historiadores son un ejemplo clarísimo- como en los más privados como aquel debate maravilloso que los dos tuvimos el 9 de octubre del año pasado en los estudios de Tele Yayabo.

Recuerdo ese día –último donde hablamos de historia- y no precisamente porque yo hablé en un programa sobre Che Guevara, sino porque en aquella conversación, de unos cuarenta minutos previos al programa, los dos polemizamos sobre Serafín Sánchez y los frentes y campamentos del Ejército Rebelde, de una manera desigual, porque yo, que hablo bastante, lo dejaba disertar más a él, sin condescendencia alguna, porque todavía después de conocerlo, él me seguía imponiendo su fascinante personalidad y hasta me molestaba que los demás lo trataran con singular familiaridad y no con el respeto que merecía una leyenda viva.

La última vez que lo vi fue en el hospital provincial de Sancti Spíritus, frente a una consultica de cistoscopia en el segundo piso y no hablamos de casi nada, salvo que debíamos vernos para cotejar y asentar diferentes proyectos que ambos queríamos desarrollar de un modo u otro –él siempre siendo un soñador empedernido-; los que solo pudimos hacer coda uno por su lado.

Era evidente que estaba allí por cuestiones médicas, pues yo sabía que estaba siendo tratado por algunas dolencias, y aun viéndose sumamente delgado y quizás un poco ajado y hasta preocupado –aunque más ansiosa vi a la dama que lo acompañaba, evidentemente entre la moldura rectora del hombre, que dirigía displicentemente todos los pasos y la conveniencia de otra acción que quizás ella propondría- seguía siendo el mismo hidalgo de treinta años atrás.

No quise preguntar nada y las varias veces que llamé a su casa en los últimos meses para indagar por él nunca pude comunicarme y de su partida me enteré después que, dicen algunas personas, no estaba sobre la tierra; y tal vez me alegre de todas esas casualidades; porque yo no quería asistir a ninguna despedida de él y cuando me di cuenta que de algún modo se me había concedido ese deseo, solo atiné a memorizarlo.

Desde ahora propongo instituir el premio Rafael Daniel in memoriam –para que siga aquí, en la fértil y hacedora memoria-, que deberán otorgar los historiadores de la universidad José Martí a cualquier personalidad que tenga las cualidades inherentes a ese historiador, periodista y maestro de generaciones que, sin perder un átomo de su estampa de don quijote genuinamente espirituano y medularmente cubano; se fue para un recóndito lugar donde solo sobreviven los que la memoria de los pueblos quiera seguir.

29 de junio de 2018, 11:41 pm

William Luncast; profesor del departamento de historia en la Universidad José Martí de Sancti Spíritus (Uniss), Cuba y presidente de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (Unhic) y de la Cátedra Honorífica Che y Camilo en la Uniss

Williamluncast/William Luncast/William Luna Castro/Guillermo Luna Castro/Paripé/Unión de historiadores de Cuba –Unhic-/Universidad José Martí de Sancti Spíritus –Uniss-

 

 

 

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