Economía cubana I. Ordenamiento monetario


Nunca he tenido dudas de que el ordenamiento monetario en Cuba es imprescindible para, al menos, crear condiciones mínimas para un escenario económico mejor. En consecuencia, he abogado desde hace años por la unificación monetaria y cambiaria.
No es posible aplicar ninguna política económica de manera efectiva, a partir de la existencia de más de dos monedas y medios de pago –porque hay más- que tienen reflejo en sistemas contables, financieros o de costos diversos; por poner ejemplos, a partir de lo cual es imposible que el sistema económico en general tenga la más mínima posibilidad de desarrollarse armónicamente.
No hay dudas tampoco que para realizar la unificación monetaria, (CUC deja de existir, y solo sobrevive el CUP) hay que aplicar también una unificación cambiaria (CUP con respecto a todas las demás monedas), lo que no traería mayores problemas que los grandes retos técnicos que se vienen resolviendo durante años.
Al hacerse estas reunificaciones, el monto de los costos y los precios de todos los productos en el sistema económico cubano se verán afectados, como es lógico, incrementándose en mayor o menor medida, y teniendo un reflejo directo en el mercado minorista (bodegas, shopping, cafeterías), razón por lo cual es imprescindible ajustar ese desnivel con el incremento proporcional en los niveles de ingresos de las personas, de tal modo que se logre un nuevo equilibrio en esa balanza.
Por ello, necesariamente, cuando se haga la unificación monetaria y cambiaria hay que inyectar masivamente dinero en la circulación, a través de un aumento del nivel de ingresos de las personas aproximadamente en igual proporción al aumento de los precios. Ello debería garantizar que si, por ejemplo, la masa de dinero que se refleja en los precios nuevos es de un 10 % superior, en igual medida se aumente la masa de ingresos de la sociedad.
Adicionalmente, en los momentos actúales se ha impuesto que dentro del ordenamiento monetario se desarrollen otros dos procesos ajenos, que no tienen que ejecutarse de manera imprescindible al mismo tiempo, siendo ellos la “Transformación de los subsidios y la de los ingresos”.
Vamos por parte: hace más de treinta años escribí que todos los subsidios de productos y servicios tenían que eliminarse en Cuba, y que lo que debía hacerse era ayudarse directamente a las personas necesitadas. No se hizo antes, y ahora se trata de eliminar los subsidios y gratuidades, pero no porque sea una condición para que la unificación sea posible, como se ha asegurado, sino para aprovechar el momento e integrar esto al otro proceso.
Por supuesto, al unificarse las monedas ya habíamos visto que aumentaban los precios, y por ese motivo también deberían aumentar los subsidios otorgados por el Estado a todas las personas en Cuba (por ejemplo en los productos vendidos en las bodegas) así que la opción es dejar de subsidiar, -cobrar esos productos a un precio de mercado, pasarles los costos a la población o aumentar los salarios y pensiones en la misma proporción que el aumento de los costos- y así equilibrar la balanza, lo que significa que del mismo modo el Estado está subsidiando esos productos de manera indirecta o peor, pues ello implica riesgo en la actualidad, sin respaldo productivo alguno, de que se desarrolle un proceso inflacionario.
La cuarta medida, la relativa a aplicar una “reforma de salarios” para responder a lo anterior, me parece una de las cosas más desacertadas que están por ejecutarse, no solo porque se diga la enorme mentira de que ello es necesario –nunca debería mentírsele al pueblo- , sino porque es ridículo intentar resolver el problema del déficit salarial que ha existido por años de un día para otro de un plumazo, en el peor momento de los últimos veinte años, metiendo una masa de dinero en la circulación que no es posible absorber , bajo ninguna premisa lógica, en un período adecuado, por lo que en vez de lo que afirman cientos de miles de personas –que no son culpables de ello, sino inocentes que piensan que con más ingresos van a resolver de verdad sus problemas económicos- de que esa es la solución para que la pirámide salarial de Cuba se vuelva a invertir, lo que sucederá es un caos total, y presumiblemente una devaluación quijotesca de la moneda nacional, cuando no un proceso permanente y absurdo de hiperinflación, tan característico de otras economías probablemente asesoradas por los mismos economistas social- demócratas cubanos, guiados sin más remedio por los cantos mecanicistas de un nuevo neoliberalismo socialista.
Hacer una reforma salarial general es, cuando menos, una altísima irresponsabilidad, que sigue fórmulas populistas y deformadas, muy típicas de determinados países con mucha mayor riqueza material, que necesitan perenemente seducir a una masa de pueblo pobre en medio de una competencia feroz por el poder; pero en Cuba es una barbaridad que puede traer consigo una depreciación obligada e incontrolable de la moneda nacional, que en las condiciones en que se encuentra el país actualmente, viviendo con créditos altísimos, sin reservas de producción, comercio y servicio y un bloqueo abusivo; puede traer trágicas circunstancias; sin descontar con que Trump salga de nuevo como presidente, porque en ese caso la situación puede ser todavía más infernal.
Se dice que esta política reactivará la competencia y el trabajo, y que las personas del sector estatal la agradecerán, porque podrán cubrir sus necesidades con ello. Eso es mentira. No se pueden decir responsablemente esas cosas. Eso no es justo.
Hagan un recorrido por la ciudad hoy. No hay casi productos agropecuarios, las shopping que venden en UCP están vacías y en las de MLC hay alguna cola de los excepcionalmente privilegiados, porque no había productos y hoy se venderán algunos deficitarios durante meses.
¿De veras alguien puede creerse que con un incremento salarial de miles de pesos las familias van a resolver sus problemas de consumo? No se puede comprar lo que no existe.
Si en condiciones “normales” no hay casi producciones y servicios, -por la ineficiencia de las propias políticas económicas y el bloqueo brutal a que tiene sometido a Cuba el actual gobierno norteamericano- si en la época en que la pandemia de la Cobid-19 ha permanecido en este país, las premisas económicas han desmejorado enormemente y si ya en estos últimos meses la situación es casi caótica: ¿es con una inyección absolutamente millonaria y desproporcionada de dinero a la circulación, que las familias van a sentirse contentas?
No, solo van a tener papel moneda en sus manos que día a día, como en otros países, bien lo saben los que han estado allí, va a tener cada vez menor valor.
El proceso debería ser al revés: unificación monetaria y cambiaria, dejadez de los subsidios, y aumento de salario en correspondencia con el propio encarecimiento de los precios; para obtener un primer equilibrio y después con ello, política económica efectiva que incentive la producción, la circulación y el consumo.


Continuará…

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